Prof. Dr. Asdrubal Silveri - Maestro de la medicina uruguaya

Autoridades del M.S.P., de la Facultad de Medicina, de la Asociación Médica del Uruguay, Sociedad de la Historia de la Medicina, de la Academia de Medicina, Sr. Vice-Presidente de la S.O.T.U., representantes de otras Sociedades Médicas, Sres. Profesores, distinguidas Sras., apreciados colegas, amigas, amigos.

En primer lugar debo decir que desde el momento en que fui entrevistado por los Dres. Castiglioni, Fogel, Salveraglio, y Blasiak quise encontrar la justificación del por qué de este nombramiento. Aún no lo tengo claro. Es un honor, que lo creo exagerado y lo acepto, con cierto rubor.

Entendí que era una oportunidad para homenajear a quienes influyeron en mi vida y en mi formación. En 1948, habiendo terminado la 2ª Guerra Mundial el azar nos trajo a mis padres y a mí al Uruguay. Llegué a un país donde conseguí todo lo que puede conseguir un ser humano, formación humanística, educación, afecto, amistad y posibilidades de desarrollo. Mi enseñanza primaria no fue muy uniforme, casi anualmente tuve que cambiar de centros de enseñanza, un poco en Italia, otro poco en Progreso Canelones, otro en la Scuola Italiana de Montevideo, y otro en la Escuela Publica Nº 70 de Segundo Grado; pero luego la educación tomó un rutero de continuidad, hice la secundaria en el Liceo Fancisco Bauzá y en el IAVA, y más tarde se produjo el ingreso a la Facultad de Medicina de la UDELAR. Sin dudas el Uruguay me brindó los elementos necesarios para desarrollar mi personalidad, pude acceder a la enseñanza gratuita, estatal y obtener una formación adecuada con los excepcionales docentes de las Instituciones públicas que existían en la época.

Elegir mi camino, post Facultad, no fue difícil. Mi orientación era definida, única y exclusiva, sin incertidumbres, quería transitar por el camino de la Ortopedia y la Traumatología.
El pasaje por el Instituto Ortopédico Rizzoli en Bologna, luego de haber obtenido una beca del Instituto Italiano de Cultura de Montevideo, fue una etapa fermental. Llegar a un Centro con 800 camas dedicadas a la Ortopedia y Traumatología, donde el caudal de pacientes era enorme, fue muy motivante. No se podía dejar pasar la oportunidad para aprovechar todo lo que allí se ofrecía. Volví al Instituto de Ortopedia y Traumatología y me asignaron tareas en el segundo piso. El jefe de ese sector era el Dr. Jorge García Novales, un hombre disciplinado, rígido, estricto, de carácter fuerte, pero amigable, orientador, quien me estimuló a leer y a buscar bibliografía. Fue un inductor de la lectura de revistas para que lográramos saber qué se hacía y qué se pensaba en otros lados. Debíamos ir la biblioteca de la Facultad a buscar en el Index Medicus, obtener la literatura y trasmitir a los compañeros lo estudiado promoviendo luego la discusión de los casos del piso. Esa necesidad de informarse, de aprender a buscar los conocimientos en las bibliotecas, eran elementos fundamentales en la formación de aquella época. 
Ahora se hace más sencillo y más rápido acceder al conocimiento con el aporte maravilloso de Internet. 
Nos inculcó la puntualidad, la curiosidad, la disciplina, la ética, el espíritu de grupo, ¡cuidadito quien faltara sin una excusa válida a los "asados mensuales" organizados por el sector! Era un fiel discípulo del Prof. José Luis Bado y como aquel sostenía una frase repetida por éste: "el trabajo ennoblece, adiestra la mano, pero es necesario no atenerse exclusivamente a él. Es necesario dedicar tiempo a la meditación, a la reflexión. No basta la observación. Es necesario pensar. Observar sin pensar es tan peligroso como pensar sin observar."
Con sus consejos pude encausar muchas de mis actividades docentes, sobre todo las primeras jefaturas de clínica y médico ayudante de Salud Publica. Yo diría que me ayudó a activar y a ordenar mi metabolismo intelectual, a adquirir rigurosidad y disciplina para realizar mis tareas.El Instituto de Traumatología me posibilitó acercarme al Profesor Oscar Guglielmone. La metodología usada por Guglielmone era diferente a la preconizada por el Dr. García Novales, pero era un complemento de aquella, quien con sus ateneos diarios en el Instituto, nos abrió la mente a la observación, a la discusión y al análisis de las diferentes patologías. A mi entender fue un precursor en la metodología de la Educación Médica Continua, tan en boga en estos momentos. Reunía en sus clases diarias de las 11 de la mañana (un día de casos evolucionados, otro de casos difíciles, otro de tumores, etc.) a todos los traumatólogos del medio, nos obligada a llevar casos del hospital o de nuestras prácticas privadas y en forma colectiva, a razonar el caso y buscar soluciones adecuadas y consensuadas. Daba más importancia a la observación y al razonamiento que a la lectura. Nos repetía "no repitan como loros, razonen, mediten". El objetivo era aprender con el caso clínico. Fue él, quien entendiendo que la especialidad se iba ampliando, alentó la formación de equipos de trabajo (cadera del niño, cadera del adulto, rodilla, tumores, pie, columna, etc.) que sin lugar a dudas llegaron a brillar en el contexto nacional e internacional.

Sin dudas le debo mucho a ese hombre sencillo, campechano, querible, comprensivo y gran observador. Bajo su dirección, transcurrieron muchos años de mi vida como docente en su Cátedra. Pero sin lugar a dudas quien fue mi motor y mi protector, como se dice ahora mi mentor, fue el Dr. Esteban Nin Vivó. Me dejó las manos libres para que yo hiciera lo que quisiera en el grupo de columna. Me enseñó los trucos de la especialidad y la metodología para ejercerla y me aportó bibliografía. Compartió horas de estudio conmigo en aquellas tardes de los martes (¿Te acordás Esteban?), donde yo iba a su casa y estudiábamos y programábamos actividades. 
Así nació algo más que la relación de un alumno y maestro, así nació un hondo sentimiento, la AMISTAD FRATERNA, que hasta hoy seguimos manteniendo.
Con él y gracias a su generosidad es que se pudo crear el equipo de columna. Podría haber mantenido para él la gloria de los logros alcanzados, mantener una actitud individualista, pero no fue así, permitió que yo creciera a su lado, sin ningún recelo, me delegó funciones que me hicieron crecer y conocer. Sin lugar a dudas, esa manera de ser fue el fermento de la creación de un equipo de trabajo. Estando a su lado nos trasmitió conocimiento, a todo el grupo. Logró crear un ámbito de diálogo, respetar nuestras opiniones aunque a veces fueran divergentes, aprendimos a escuchar al paciente, a su familia, lograr explicarle su patología.  
Así lentamente se fue gestando lo que hoy es CE.DEF.CO. que no es sólo un ámbito laboral. Es un centro fermental de discusión donde además de analizar casos con la participación de diferentes especialistas (ortopedistas, fisiatras, psiquiatras, fisioterapeutas, etc.) se hace un encare global del paciente, se realiza su encare bio-psico-social, como los momentos actuales lo requiere. Es una clara expresión del trabajo en equipo, es un claro ejemplo del aprendizaje en el lugar del trabajo, lo que hoy se llama Educación Permanente en Salud. Mis compañeros de la Comisión de Acreditación de la Escuela de Graduados, estarán muy contentos en oír este término. 
NIN HA INFLUIDO EN TODO EL EQUIPO CON LA MÍSTICA DE NO EXALTAR EL INDIVIDUALISMO.
Repito una frase dicha por él cuando fuera nombrado Maestro: "En el mundo en que vivimos el torrente tecnológico puede a veces ahogar los valores humanos, sobre todo la posibilidad de meditar. El equipo (el nuestro-CE.DEF.CO.) hoy ofrece un sereno, lógico y equilibrado ámbito donde poder pensar, donde discutir y en donde decidir nuestra conducta asistencial. Allí semanalmente se reconsideran los problemas clínicos dejando de lado todo individualismo, allí todos participan de la decisión final."
Todos somos partícipes de una actividad donde todos, médicos y no médicos, compartimos glorias y responsabilidades, desde el más encumbrado al más modesto. Es un deber en una circunstancia como esta, referirme a mis amigos y compañeros de CE.DEF.CO., tanto médicos como funcionarios.
Todos empujando hacia adelante dejando de lado intereses personales en beneficio de una filosofía colectiva, siempre dispuestos a dar un pasito más recordando que las grandes cosas se logran con pequeños actos. 
Este grupo está integrado por muchos de los aquí presentes y no es necesario nombrarlos porque ellos saben que están en mi corazón. También Esteban, tuvo mucho que ver con mi carrera Docente de Ortopedista Pediátrico, fue él quien me llevó a trabajar con él en su Clínica de Ortopedia del BPS en 1970 y poco a poco me fue transfiriendo sus conocimientos. En sus recorridas por el mundo, y con su olfato para saber elegir, trajo a nuestro medio a figuras como John Hall de Boston, de O'Brien de Londres, Winter y Lonstein de Minneapolis, Morrisy de Atlanta, Nackemson de Suecia y tantos otros. Todas primeras figuras que hicieron enormes aportes en el manejo de las diferentes afecciones ortopédicas, que incluso llegaron a modificar en forma significativa nuestras conductas terapéuticas.

Es probable que no haya podido expresar todo mi reconocimiento y afecto a Esteban, quien además supo estar muy cerca de mí cuando mi salud me jugó algún traspié.
Sería muy ingrato de mi parte si no tuviera unas palabras para mi esposa, compañera de tantos años, quien supo abandonar muchas de sus cosas para seguirme en este periplo que se llama vida. Estuvo siempre a mi lado, me acompañó en los malos y en los buenos momentos; tuvo actitudes valientes en momentos difíciles, sin dudas fue el pilar que puso serenidad y equilibrio en muchos actos de mi vida. Sin ella, yo no sería nada. Supo educar a nuestros hijos inculcándoles hábitos de trabajo, disciplina, ricos en valores éticos y morales. Nuestros tres hijos son orgullo para nosotros y motivo de felicidad al verlos realizarse como seres humanos, creando sus propias familias que son la prolongación de nuestra vida.
Por último agradecer a nuestros amigos aquí presentes que nos acompañan y nos hacen sentir vivos.
POCO A POCO NUESTRA VIDA SE DESVANECE, SE ESFUMA Y SE TRANSFORMARÁ EN RECUERDO, PERO MIENTRAS EXISTA ALGÚN INCENTIVO MANTENDREMOS LA ESPERANZA Y LA CONFIANZA EN LA GENTE JOVEN, PARA RECORDARLES QUE LA VIDA ES ALGO MAS QUE PROBLEMAS A RESOLVER Y OBLIGACIONES. SE DEBE MANTENER LA DIGNIDAD Y COMPARTIR LA AMISTAD, EL AFECTO, EL RESPETO, LA ESPERANZA.

Gracias a todos, por haberme acompañado en un día como hoy.

CONSULTAS EN SANATORIO

Servicio de atención y asistencia profesional 24 hs.

CE.DEF.CO dispone de un servicio de guardias permanentes, todos los días del año. Coordinando la consulta telefónicamente, las 24 horas del día, un médico de nuestro equipo asistirá al Centro de Salud indicado.

Contáctenos

  • CEDEFCO
  • Luis A. de Herrera 2226
    Montevideo, Uruguay
  • Tel: (598) 2481 4271
    Fax: (598) 2487 0289
  • cedefco@cedefco.com.uy